Stephen M. Kosslyn | Las facultades de Periodismo y Diseño deberían enseñar Psicología Cognitiva (por @albertocairo)

Por: Alberto Cairo (@albertocairo) en Periodismo con futuro (elpais.com)

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(Foto: Microsoft)

Stephen M. Kosslyn es un maestro de maestros. A pesar de que durante nuestra conversación telefónica no le pregunto por sus estudiantes, ni siquiera por los más famosos (la actriz Natalie Portman fue asistente en su laboratorio de Neuropsicología en Harvard), no evita mencionar a algunos, como Steven Pinker, (Cómo funciona la mente), de quien Eduard Punset dijo que debería ser candidato al premio Nobel.

Kosslyn habla de sus alumnos con cierto pudor y frases lentas, meditadas; en tono parecido, explica por qué los periodistas debemos preocuparnos por cómo el cerebro de cada lector se enfrenta a textos, gráficos y fotografías, partiendo del aprendizaje de ciertos rudimentos de psicología cognitiva, que estudia la interrelación entre percepción, memoria y conocimiento.

El curriculum de Kosslyn ocupa varias páginas, así que limitémonos a sus credenciales más notables: director del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Stanford desde enero de este año; fue profesor emérito en Harvard, jefe del Departamento de Psicología de la misma institución y, entre 2008 y 2010, decano de su área de Ciencias Sociales. Neurocientífico especializado en percepción e imágenes mentales (mental imagery), Kosslyn ha escrito varios libros sobre comunicación visual, además de numerosos artículos académicos ([1][2]).

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Alberto Cairo – Sus libros de divulgación, como Graph Design for the Eye and MindDiseño de gráficos para el ojo y la mente»), se ocupan de la aplicación de la psicología cognitiva a la comunicación¿Por qué se interesó por este asunto?

Stephen M. Kosslyn – Hace años, cuandoSteven Pinker era estudiante de doctorado en Harvard, una empresa llamada Consulting Statisticians Inc. se puso en contacto conmigo. Una agencia gubernamental les había pedido que hiciesen algunos estudios sobre por qué los gráficos estadísticos funcionan tan bien para comunicar ciertos tipos de información. Steve y yo pasamos tres años investigando, aunque nunca llegamos a publicar los resultados en un único volumen. Todos mis libros de tono menos académico y orientación más práctica tienen su origen en esa época.

AC – ¿Los que tratan de PowerPoint también?

SK– Sí. De hecho, están basados en los mismos principios y reglas que los que hablan de gráficos. Cuando era director del Departamento de Psicología de Harvard, una de mis obligaciones era ir a numerosas conferencias de profesores visitantes, candidatos a empleos en la universidad, etc. Un día, comencé a notar que las proyecciones usadas en aquellos actos no respetaban lo que conocemos sobre cómo funciona la mente.

Recuerdo un caso que me llamó especialmente la atención. Se trataba de una clase magistral impartida por un psicólogo. Comenzó a mostrar imágenes del Sistema Solar: fondos negros cargados de estrellas, planetas de colores muy claros, etc. El problema era que sobre dichos planetas había colocado textos diminutos de color blanco y escritos con fuentes de trazos muy finos. Eso hacía que fuesen no sólo muy difíciles de ver, sino también de leer. Fue una revelación. Me dije: «esto es increíble; puedo identificar un buen montón de problemas muy básicos; estas diapositivas ignoran lo que conocemos sobre la importancia del contraste, por ejemplo. ¿Por qué?» Así que comencé a tomar notas.

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AC – Todo su trabajo de divulgación es producto de ese «instante eureka»…

SK– Oh, no, no fue sólo aquella conferencia. Después de ella, comencé a prestar atención no sólo al contenido de otras charlas, sino también a la forma en la que se utilizaban apoyos visuales. Todas, incluso las de expertos en percepción, tenían fallos graves.

Eso fue lo que me llevó a escribir Clear and to the Point, mi libro sobre principios de psicología aplicados a PowerPoint. Lo menciono porque algunas de las reseñas señalaron que lo que digo es bastante obvio: sé claro y directo, no intentes colocar demasiada información en cada diapositiva, organiza jerárquicamente los elementos en la página, usa correctamente el contraste… Pero, a juzgar por lo que me veía obligado a sufrir cada día, los consejos que di eran necesarios. Toda persona que tenga que enfrentarse a una audiencia debe familiarizarse con cómo funcionan la percepción, la memoria y los mecanismos del razonamiento. Mi objetivo siempre ha sido ayudar en ese proceso.

AC – ¿Tiene sentido entonces incluir asignaturas de Psicología Cognitiva en las facultades de Periodismo y en las escuelas de Diseño Gráfico? Le advierto de que debo de estar saltándome varias reglas éticas con esta pregunta porque tengo un interés personal en ella; es una de mis propuestas para el futuro de la enseñanza de esas profesiones…

SK No tengo la menor duda. Es aconsejable por varios motivos. El primero es que los periodistas se dirigen siempre a audiencias compuestas de seres humanos. Otra obviedad, ¿no es cierto? No tanto. La percepción, el procesamiento de información procedente de los sentidos, la comprensión y la memoria tienen muchas limitaciones y peculiaridades. Entenderlas en profundidad es un requisito para ser buen comunicador, para presentar gráficos con eficacia. Ser capaz de prever cómo tu audiencia va a procesar unos contenidos ayuda a no ser presa de las debilidades de la mente y a aprovechar al mismo tiempo sus capacidades innatas.

Esto se aplica no sólo a los gráficos, sino también al texto, a la forma de escribir noticias y reportajes. No hay diferencia alguna entre ambos en el sentido de que aprender cómo los ojos y el cerebro funcionan es una ventaja para cualquier profesional. La única forma de adquirir este conocimiento es a través de una sólida educación.

AC – ¿Por qué los errores a la hora de escribir, crear gráficos y diseñar presentaciones en PowerPoint son tan comunes, incluso entre aquellos que mejor conocen los entresijos de la mente?

SK– Porque existe una disociación entre nuestras intuiciones y nuestro conocimiento. En nuestro día a día, es común que nos dejemos guiar por intuiciones y que no siempre apliquemos lo que sabemos. El proceso creativo es casi automático, en él tienen más peso los prejuicios y las convenciones –que adquirimos a lo largo de la vida– que la razón. Es algo natural: si muchas de nuestras actividades cotidianas no fuesen automáticas e inconscientes, no seríamos capaces de sobrevivir.

Aplicar conocimientos al trabajo creativo requiere un gran esfuerzo, y dudo que podamos hacerlo mientras trabajamos en un texto o un gráfico. Por eso, en cualquier proyecto debe haber dos fases: la creativa, rápida, intuitiva, automática, en la que uno genera el producto, y lacrítica, en la que nos paramos, editamos, filtramos los contenidos y la forma de presentarlos. Esto dobla la cantidad de energía que necesitaremos invertir, y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo porque confían demasiado en sus intuiciones. Creen, erróneamente, haber internalizado sus conocimientos hasta el punto de que estos se han vuelto automáticos.

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(Foto: Jenn Chang)

AC – La visualización de información es un área en constante crecimiento. Segun la definición más habitual en sus textos fundacionales, se trata de una disciplina que tiene como objetivo crear presentaciones gráficas interactivas que «amplían la cognición«, las capacidades perceptivas y de comprensión. ¿Se trata de una metáfora o es cierto que, en cierto sentido, cuando usamos una visualización o leemos un gráfico, estos se convierten en extensiones de nuestra mente, de la misma forma en que un disco duro y un libro son extensiones de nuestra memoria?

SK– Para responder a esta pregunta es necesario que hagamos una distinción entre gráficos figurativos (depictive graphics) y gráficos simbólicos (symbolic graphics). Un gráfico figurativo es aquel que tiene una semejanza con lo que representa, como el plano de un apartamento, la explicación de cómo funciona un aparato, el mapa de una región, etc. En un gráfico simbólico, por el contrario, la relación con el fenómeno representado es formal: piense en los gráficos estadísticos.

Pues bien, la forma de leer e interpretar esos dos tipos de gráfico depende de cada persona. La lectura de los primeros es sencilla pero, para entender los segundos, uno debe aprender ciertas convenciones: que existen ejes X e Y, que la altura de las barras es proporcional a las cantidades que codifican, etc. Hoy en día, los gráficos estadísticos son muy comunes, por lo que pensamos que su lectura es natural, pero no lo es.

Maria Kozhevnikov, una científica de origen ruso, ha estudiado este problema. En varios artículos, ha mostrado que no todo el mundo entiende gráficos estadísticos con facilidad. Todo depende de los patrones de activación de ciertas regiones cerebrales, que varían dependiendo del individuo. En uno de sus estudios, Maria demostró que artistas, arquitectos y científicos interpretan gráficos de formas diferentes. Lo mismo sucede con los lectores comunes.

Por ejemplo, existe un grupo de personas para cuyos cerebros los gráficos, aunque sean simbólicos, representan objetos reales. Leen gráficos abstractos como si fuesen representaciones pictóricas de fenómenos reales, físicos, y acaban sumidos en la confusión.

AC –  Los gráficos estadísticos, simbólicos ¿son como la lengua escrita? Antes de ser capaces de leerlos ¿es necesario aprender su vocabulario, su gramática, su sintaxis? Eso es lo que sugieren libros como Reading in the Brain, del neurocientífico francés Stanislas Dehaene, que relacionan nuestra capacidad de lectura con la habilidad innata de extraer patrones visuales de lo que nos rodea…

SC- Exacto. Una buena analogía.

AC – ¿Durante la interpretación de gráficos simbólicos y estadísticos usamos las mismas áreas cerebrales en las que reside la capacidad de lectura de textos?

SC- Excelente pregunta. No creo que nadie se la haya hecho hasta hoy. Puede ser una interesante línea de investigación.

AC – En sus libros define ocho principios para la correcta presentación visual de contenidos, agrupados en tres categorías. La primera de ellas es «conozca a su audiencia»

SC- Sí. En esa categoría entran los dos principios más importantes, de los que depende el resto. El primero de ellos es el principio de «relevancia», que quiere decir que un gráfico debe contener sólo la cantidad de información necesaria para defender un argumento o contar una historia, ni más, ni menos. En realidad, el principio es aplicable tanto a gráficos como a textos: antes de comenzar a trabajar, uno debe plantearse qué es lo que quiere decir.

El segundo, el principio de «conocimiento apropiado», establece que debemos usar códigos que nuestra audiencia entienda de antemano. Es aceptable utilizar gráficos innovadores, pero siempre teniendo cuidado de incluir pistas y explicaciones para que el lector no se pierda. Ocurre algo parecido con el texto: no escribimos de la misma manera para audiencias especializadas que para un público amplio.

AC – Sin embargo, no todos los gráficos que vemos en los medios hoy en día tienen un mensaje concreto. Algunos de ellos (y estoy pensando en uno de The New York Times, con los principales datos del Censo), no plantean preguntas y luego las responden para los lectores, sino que cada lector tiene la libertad de navegarlos, interactuar con ellos, etc. De alguna forma, el usuario se transforma en editor. ¿Respetan este tipo de gráficos los principios de «relevancia» y de «conocimiento apropiado»?

SC- Todo depende de los objetivos. Esas herramientas son bases de datos, no gráficos propiamente dichos. Pero, incluso en ellos, el diseñador toma decisiones sobre lo que incluir y lo que no, y sobre cómo hacerlo. Así que ambos principios son aplicables: el diseñador debe tener una idea del tipo de cuestiones que los usuarios van a desear responder, y elegir los datos y programar la interfaz conforme a ellas. De todas maneras, intuyo que esos gráficos son tan abrumadores que la mayor parte de los lectores no les presta atención.

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AC – Uno de sus intereses es la forma en que el cerebro genera y manipula imágenes mentales. Sin embargo, psicólogos y filósofos como Zenon PylyshynJerry Fodor rechazan la idea de que tengamos imágenes en la mente y defienden que nuestro pensamiento es totalmente proposicional, verbal, que razonamos usando solo palabras. ¿Por qué esta noción es tan polémica, cuando la experiencia de «ver» imágenes en la mente es común ? ¿Tiene que ver con el rechazo de tantos académicos y pensadores por lo visual en general, en favor de lo textual ?

SC- Los motivos para negar que muchos seres humanos experimentan ciertos patrones de activación neuronal como imágenes y que usan esas imágenes como herramientas para razonar son abundantes. Algunos de ellos tienen raíces históricas, que se remontan a John Locke y los empiristas.

Otros son más recientes. Hay quien piensa que las imágenes son una forma menos sofisticada de representación que el lenguaje. Basan esa idea equivocada en que los niños aprenden primero a dibujar y, más tarde, a escribir, así que deducen que manipulamos imágenes solo antes de conocer la forma «correcta» de razonar y comunicarnos, el lenguaje hablado y escrito. Es absurdo, por supuesto.

Alberto Cairo (Twitter: @albertocairo) es director de infografía y multimedia de la revista Época (Editora Globo, Brasil)

Hans Rosling representa el crecimiento de la población mundial con una técnica revolucionaria

En los próximos 50 años, la población mundial llegará a los 9.000 millones de habitantes. Sólo elevando el nivel de vida de los más pobres podremos controlar el crecimiento poblacional.

Una reflexión que Hans Rosling desarrolla mediante una colorida nueva tecnología de visualización de datos ;).

Tino Fernandez | Llega la Revolución Industrial del siglo XXI

Artículo de Tino Fernández en Expansión.com

Las profesiones que tendrán éxito en un lustro aún no existen. La velocidad a la que se transforma el mercado laboral permite hablar de un cambio en el que no habrá puestos de trabajo, sino creadores de ideas y de valor que funcionarán en una organización o por su cuenta.

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«Debemos hacernos a la idea de que tener un buen trabajo y mantenerlo durante mucho tiempo, disfrutando de una vida confortable, se acabó». Esta grave premonición de Kevin Hallock, profesor de economía del trabajo y director del Instituto de Estudios de la Compensación en la Universidad de Cornell, se corresponde con la evidencia de un cambio en la forma en la que trabajamos, una de las grandes revoluciones para los próximos años que ya está afectando a nuestras vidas: bienvenidos a la revolución industrial del siglo XXI, que llega con un boom del trabajo independiente y que transforma la forma en la que vemos y entendemos nuestras carreras y profesiones.

Algunos hablan de gigeconomía; otros acuñan el término de Nación Freelance o «auge de la clase creativa», y hay quien utiliza el término e-conomy, otorgando un protagonismo especial a la «e», que señala específicamente a los emprendedores y hace referencia a las nuevas tecnologías. Es la economía más allá de los trabajos, tal y como se entienden de manera tradicional. En un escenario en el que la gente pierde ese empleo deseado para toda la vida, la cuestión es si los desempleados pueden crear su propia carrera soñada como freelance hiperconectados.

En un escenario en el que la gente pierde ese empleo deseado para toda la vida, la cuestión es si los desempleados pueden crear su propia carrera soñada como freelance hiperconectados

Fórmulas revolucionarias
Jorge Cagigas, socio de Epicteles, coincide en la relevancia de los cambios en el concepto de trabajo: «Los modelos de control y protección del empleo clásico ya han saltado por los aires, y pasamos a una fórmula de protección -por parte del Estado o de mi empresa– a otra de responsabilidad individual del trabajo. Es el gran cambio, y costará mucho en modelos que han evolucionado hacia una relación laboral excesivamente protectora».

José María Gasalla, profesor de dirección de recursos humanos de Esade, cree que «la gran revolución es la aparición de una necesidad como la autodeterminación psicológica: se trata de un nivel de independencia por el que soy dueño de mi vida y hago lo que me gusta. Es trabajo individual. Aporto valor, soluciones y creatividad, y nadie pregunta si lo he hecho en dos horas o en veinte. Lo que importa son las ideas que pueden llevarse a la práctica, y no un estatus determinado, y esa creatividad surge hoy desde cualquier persona gracias a las tecnologías».

Gasalla añade que «el mundo que viene va a respetar más a cada individuo», algo en lo que coincide José Manuel Casado, presidente de 2C, para quien el individuo es el elemento central de la globalización 3.0: «Si en el pasado fueron protagonistas los países, y en una segunda fase de globalización dejaron paso a las empresas, ahora son las compañías las que comienzan a entregar el testigo de la responsabilidad de la acción a los individuos».

Gasalla advierte de que «seguimos hablando de puestos de trabajo, y cada vez tiene menos importancia la posición concreta y más los creadores de ideas y de valor que trabajarán en una organización o por su cuenta».

Los modelos de control y protección del empleo clásico ya han saltado por los aires, y pasamos a una fórmula de protección -por parte del Estado o de mi empresa– a otra de responsabilidad individual del trabajo

Por su parte Cagigas coincide en que «seguimos formando generaciones con un modelo basado en aportar laboralmente a una sola bandera. En España se premia la fidelidad a la empresa y el empleo para toda la vida. Esto crea ineficiencias en la aportación de valor y genera funcionarios de clase B. En el nuevo modelo, la cuestión de los horarios no es relevante y el presentismo no tiene importancia».

Cada uno debe inspirar confianza en su entorno y lograr que esta permita que los demás se impliquen. Será difícil que la gente se comprometa con una marca, y la tendencia será más bien a hacerlo con un proyecto. Cagigas insiste en que cada uno tenderá a crear su propio proyecto empresarial, y se podrá dar el caso de relaciones laborales concurrentes.

Casado utiliza el símil del trébol de Charles Handy para explicar que los trabajadores principales, los que son indispensables –están en la primera hoja– forman un núcleo de organización con trabajadores a tiempo completo y dedican su vida a la empresa (un 20% hace el 80% de las funciones principales). Es un núcleo central que se muestra como el más selecto, mejor pagado y más productivo. Son los que entienden el negocio. La segunda hoja se refiere a los trabajos externalizados hacia empresas especializadas subcontratadas que hacen outsourcing. Se trata de compañías que dan mucha flexibilidad a la organización. La tercera hace referencia a la ayuda que solicitamos, al apoyo profesional que contratamos… Se habla aquí de los trabajadores freelance, a tiempo parcial, autónomos… Son los que no quieren o no pueden conseguir trabajo en el núcleo central de la organización, con más flexibilidad en su relación con el trabajo, y que ofrecen un servicio de calidad.

The Development of Social Network Analysis

Recomiendo el libro electrónico de Linton Freeman «The Development of Social Network Analysis».

El documento, distribuido libremente, repasa la evolución del Análisis de Redes Sociales desde el origen de dicha disciplina hasta 2.004 (año de publicación de la obra).

http://aris.ss.uci.edu/~lin/book.pdf